Esta historia fue de amor para mí. Fue algo que me
ha marcado en mi vida. Hasta la fecha fue a la primera persona que amé
con tanta pasión que creo que jamás olvidaré.
Yo tenía 15 años, estaba en secundaria, empezaba el ciclo escolar. El
primer día de clases entró por la puerta esa persona que para mí era un
total desconocido, pero que con el tiempo se convertiría en la persona
más importante en cuanto amor en mi vida. Pasaron los días y yo lo
miraba demasiado. Se me hacia una persona tan bonita… No paraba de verlo
todo el día, él no se daba cuenta. Al principio pasaron los meses y él
se dio cuenta que cada día pasaba la mitad del tiempo mirándolo.
Después no tenía idea de cómo hablarle, me sentía muy intimidado con
su mirada. Una amiga mía se encargo de darme una mano en ese aspecto.
Empecé a hablar con ese chico tan atractivo para mi. Al paso de unas
semanas éramos inseparables. Él tenia una novia, por cierto muy celosa
en cuanto a mí, porque creo que sabía que me atraía mucho, aunque nunca
fui en esa época una persona muy obvia en mis sentimientos y actitudes.
Pasó el tiempo y un día nos toco hacer una tarea juntos después de
salir de clases. Le mencioné que en mi casa podríamos hacer la tarea,
que no había ningún problema a lo que el acepto sin pensar, caminamos
hacia mi casa mis papas no estaban y nos dedicamos la tarde a hacer la
tarea.
Después de que terminamos fuimos a mí recamara a jugar videojuegos.
Entre las bromas, la plática y la disputa por ver quién era el mejor
empezamos a jugar luchas. Pasó todo muy rápido. Terminé besándolo sin
ningún pudor, él me respondió y nos besamos por mucho rato hasta que me
separé y dije: “Te digo algo… Me encantas desde que te vi por primera
vez”. A lo que él respondió: “Yo también desde esa vez que te sorprendí
mirándome tan fijamente supe que eras muy guapo y me atraías”.
Platicamos tonterías y cosas en común. Los dos descubrimos esa chispa
que cambiaria nuestras vidas por completo.
Pasó el tiempo. Nuestros amigos en común y gente que nos conocía nos
consideraba muy buenos amigos y yo quería resistirme porque sentía
muchas cosas por él. No sabía que me estaba enamorando de una persona
maravillosa. Salíamos a muchas partes con amigos de él y míos. Tenía
amigos que eran gay y sabían de nuestra relación. Creo que sus amigos
nunca les caí del todo bien, porque siempre me daba cuanta que hablaban
muy mal de mí con él. Yo siempre trataba de solamente enfocarme en él,
en las cosas que hacíamos juntos y lo que vivimos en ese tiempo y no
fijarme en nada más.
Decidió meterse a estudiar inglés a una escuela muy bonita que me
hubiese gustado entrar yo igual. Nos fuimos separando poco a poco porque
sus tiempos y los míos ya no eran los mismos. Él incrementó sus
actividades, sus pasatiempos, sus intereses y yo no corría a su mismo
tiempo. Sus ambiciones y sus actitudes estaban cambiando.
Después, por una de sus amigas, él conoció a otra persona. Una chica
muy bonita y muy despistada. Teniendo una relación conmigo, empezó una
con ella. Yo me enteré y dije “Lo estoy perdiendo”. Fui a ver de quien
se trataba y con el afán de separarlo de él me hice amigo de la chica
hasta que un día le dije toda la verdad. Ella no creía, pero le di
pruebas y terminó aceptando lo que era evidente. Él se dio cuenta de la
situación y empezó a desarrollarse en él un odio por mi sin que yo me
diera cuenta.
Después empezaron los problemas. Por todo peleamos y discutimos hasta
porque la gallina se cruzó la calle. Todo era pelea y no sabía qué
hacer. Estaba enamorado y era un niño que era tanto caprichoso como
orgulloso, cosas que también afectaron en la relación.
Tiempo después me enteré que en su escuela de ingles conoció a otra
persona y hablamos y me dijo que lo quería y que a mí ya no. Eso me
destruyó por dentro. Mi mundo se apagó, yo creía que sólo era una pelea
pasajera, que todo mejoraría, pero no. En él había un resentimiento
hacia mí que no podía ocultar. Terminamos la relación y empezó otra con
este chico.
Él por mucho que me dijo que me quería creo que fue su odio por
tantas cosas que hice y tantas cosas que le contaron de mí que ya no me
podía ver. Hoy en día veo que las cosas pudieron ser mejor, pero en ese
tiempo creo que no tenía la madurez suficiente para ver que él me
quería, me quería mucho y yo lo eché a perder por cosas que no veía como
malas.
Sigo enamorado de él. He conocido a otras personas y no he podido
sostener una relación tan intensa como la que viví con él. Roberto
Carlos era su nombre.
Hoy en día tiene una vida hecha, un novio que lo ama y muchas
personas, amigos que lo quieren. Hace poco cumplió años, le mandé un
mensaje en el que le deseaba feliz cumpleaños y que todavía lo recordaba
con mucho amor, pero creo que ya es muy tarde para poder retomar algo
que hoy me di cuenta que nunca fue nada para él.
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